martes, agosto 07, 2007

Shigatse y vuelta a Lhasa y el Potala

Desde el gran monasterio de Tashilhunpo se puede retratar de esta forma a la ciudad de Shigatse. Junto con la fortaleza de la foto, que recuerda sin duda al Palacio de Potala, el Monasterio es el principal atractivo de la ciudad. Aún habiendo visto ya maravillas como Lhasa o Gyantse, la verdad es que Shigatse no nos decepcionó para nada. La impresionante Kora que se tarda casi una hora en recorrer no puede dejar a nadie indiferente, todo está lleno de símbolos, las banderas con rezos, los penitentes que hacen el recorrido de rodillas, las pequeñas chimeneas quemando plantas aromáticas, las placas con palabras grabadas en tibetano, los techos de las casas llenos de extraños caracteres, los animales, en fin todo un espectáculo.

Llegamos ya por la tarde después de desandar el camino desde el CBE, pasando por Lhatse y Shegar . Tuvimos momentos de tensión a la vuelta ya que la tormenta que había empezado cuando estábamos en el Everest decidió perseguirnos. Cuando estábamos cruzando el puerto de 5000m que recorrimos un día antes, la carretera estaba totalmente congelada y casi nos tuvimos que parar a mitad de camino.

La parada para la comida no la hicimos en un lugar grande sino en una pequeña aldea que contaba con un restaurantito enano. Le dijimos al conductor que nos íbamos a dar una vuelta y no le gustó la idea, pero obviamente nos dio igual y decidimos dar un paseo. De nuevo, las condiciones en las que vive esa gente son extremas y eso pasa factura hasta a los más pequeños. Dos niños nos fueron siguiendo en nuestro camino, tenían mucha curiosidad pero, en fin, no les pudimos decir nada…y en cuanto les mirábamos huían riéndose. Después de un rato montamos en el coche y en un par de horas, ya de tarde, nos plantamos en Shigatse .

Íbamos a pasar la noche allí, pero para esta vez cambiamos de hotel. Nos fuimos a uno sin agua caliente por no volver a ver al pájaro del Hotel Tenzin. Por la noche cenamos en un restaurante sichuanés cuyo propietario era simpatía pura, nos puso un par de platos picantes que estaban deliciosos. En medio de la cena aparecieron unos tibetanos para pedirnos dinero y el dueño les echó a escobazos perjurando que eran unos vagos y unos incivilizados…no es un pensamiento poco generalizado entre los emigrantes Han.

Al día siguiente por la mañana nos dedicamos a pasear por el Monasterio de Tashilhunpo , sin entrar ya que la entrada era bastante cara y teníamos tiempo justo para hacer la Kora. La Kora transcurre por la parte baja de la ciudad hasta que se empieza a subir una colina por encima del monasterio desde las que hay unas vistas preciosas de la ciudad. Acabamos bastante cansados del recorrido, entre el mes de viajes y esta última excursión por las alturas estábamos bastante rotos. Nos despedimos de nuestro amigo de Taiwán, cogimos el coche y volvimos a Lhasa .

Podíamos habernos quedado más tiempo en el Tíbet, hay infinitas cosas que hacer, pero en nuestro planning sólo quedaba una cosa pendiente, hacernos la foto con el Palacio de Potala y un billete de 50 yuanes. La tradición de hacernos fotos en los lugares retratados en los diferentes billetes nació mucho tiempo antes y no pudimos irnos de allí sin la última.

Al día siguiente por la mañana cogeríamos un avión a Chengdu en la que haríamos un transbordo a Shanghai para, en tren, volver a Hangzhou. Sin duda el viaje más impresionante que he hecho en avión fueron tanto la ida como la vuelta a Lhasa desde Chengdu. El mar de nubes me encanta, pero cuando ese mar de nubes se ve roto por la irrupción de un pico nevado que parece estar besando el suelo del avión, la visión es simplemente lo mejor. Me encantó. Estas fotos son de la vuelta, a la ida el mar de nubes era completamente homogéneo, una pena que no tuviera la cámara a mano.

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El Campo Base del Everest y el Monasterio de Rongphu. 5200m

El Everest, o Qomolangma, es el pico más alto de todo el planeta. Teníamos la oportunidad de estar en el techo del mundo. Hacía 8 meses casi ni sabíamos si al final iríamos a China, y el Tibet nos resultaba tan lejano que ni siquiera nos había pasado por la cabeza. Pero allí estábamos, en Shegar, a escasos 150km de la cadena de montañas que contiene más ochomiles.

El día amaneció nublado en Shegar. Nuestro conductor, que nos había atormentado con un cd de música tibetana de 30 minutos que se repetía una y otra vez durante TODO el viaje, nos comentó la posibilidad de ahorrarnos ir hasta el campo base y simplemente ir a Tingri, la población tibetana desde la que se puede avistar el Everestsin tener que entrar en el parque. Nos negamos a perdernos el campo base, después de todo, habíamos ido hasta allí por eso…así que sin más dilación partimos rumbo a la entrada del parque.

Había un control policial junto en la entrada. Nosotros no habíamos tenido tiempo para sacarnos los permisos y teníamos cierto reparo. No pasó ni media, nada, miraron nuestro pasaporte y punto. Sin embargo no fue así para nuestro amigo taiwanés, al enseñar su pasaporte de Taiwán, los oficiales chinos se vieron contrariados y le tuvieron dando vueltas un ratito. Sacó su pasaporte Japonés y ya no le pusieron demasiado problema, en fin, la verdad que no nos llegamos a preocupar…y el conductor parecía tranquilo.

Después de pasar el control y dar los billetes, de 18 euros por persona y de 45 por coche, subimos un primer puerto con algunos yaks pastando piedras, porque otra cosa no había. Al llegar a la cima, nos paramos en un mirador desde donde se puede ver la sierra que contiene tres de los picos más altos del mundo, una verdadera pasada. Estuvimos un largo rato allí, junto con otro grupo de japoneses que habían negociado con nosotros los coches, las excursiones etc. pero que al final nos habíamos separado.

Después de salir de allí con una sensación agridulce, ya que habíamos visto las montañas pero el tiempo parecía empeorar por momentos, tomamos un camino que también veía disminuida su calidad con el tiempo, hasta casi llegar al campamento base donde llega a ser un caminillo de cabras con zonas completamente congeladas …Los paisajes eran ya familiares para nosotros, se repetían una y otra vez, seguíamos cruzándonos con gente de vez en cuando, con rebaños de cabras y con algún que otro río helado.

Tras un par de horas, llegamos al Monasterio de Rongphu , donde vimos que el tiempo estaba fatal y supimos que no podríamos ver el Everest . Abrigados hasta las cejas y a 5200m de altitud, nos dimos un paseo por la entrada del monasterio, muy parecido a otros vistos anteriormente pero con menor tamaño y una multitud de cuervos sobrevolándolo en todo momento. Hicimos un intento de recorrer la Kora, el perímetro, pero estábamos un poco cansados y no queríamos forzar…

El campo base del Everest en invierno sorprende. Sorprende por su simplicidad, es decir, dos letrinas con cacas congeladas, una oficina de correos de un metro cuadrado cerrada, una alberca descuidada y una explanada con piedras y un río helado componen el campamento base. Vamos que no hay nada. En verano ya te encuentras expedicionarios, tiendas, mercadillo, hotel (cerca del monasterio en el que se puede pasar la noche) y demás servicios…

Esto es lo que vimos del Everest y no lo que deberíamos haber visto: (foto sacada de la web, la primera de este blog)

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Gyantse y Shegar

Gyantse es una ciudad pequeña enclavada en medio de una meseta con las ya típicas montañas peladas alrededor. Tras unas cuantas horas de camino en todo terreno desde el Yamdrok Tso por los diferentes accidentes geográficos se atisba en la lejanía una especie de fortaleza sobre una colina. A medida que te acercas, se hacen más claros los detalles de esta pequeña ciudad.

Aparte de la “normalidad” que pueda suponer una ciudad tibetana para el viajero, destacan dos complejos como los puntos turísticos clave del lugar. El Monasterio de Pelkhor Chode y la fortaleza o el Dzong . El primero es un nuevo conjunto de edificios en el interior de una muralla con un ambiente parecido al monasterio de Drepung, es decir, sus animales campando, la devoción o superstición de peregrinos y locales, los monjes budistas, la manteca de yak y las capillas llenas de budas. Destaca un edificio, stupa , en medio del complejo desde el que se tiene una visión amplia de la parte más antigua (y de estilo más auténtico) de Gyantse y cuyas capillas albergan relieves de los guardianes de Buda, unos demonios que siempre he dicho que dan un poco de miedín.

En cuanto a nuestra visita, pues veníamos con la boca abierta de la ruta que acabábamos de recorrer y Gyantse supuso la guinda del pastel. No estuvimos mucho tiempo, quizás tres horas , paseando por las calles antiguas, recorriendo el monasterio y por último, admirando el Dzong el cual no tuvimos tiempo de visitar aunque segura que las vistas desde la cima son únicas.

Nuestra ruta incluía Shigatse como siguiente parada y así fue, pero en este momento no nos dio tiempo a visitarla. Dormimos en un hotel no demasiado bueno, el Tenzin Hotel, cerca de Tashilumpo , cuyo encargado era uno de los mayores timadores del Tíbet. El caso es que una tercera persona quería venir con nosotros al CBE, pero no tenía coche. Este personaje timó a esta persona y nos puso a nosotros en medio, en fin que casi le decimos al conductor que sacara su cuchillo tibetano y le diera un par de pasadas al cretino…todavía nos entra mala leche de pensar en la jugada que nos quiso colocar.

Por lo tanto nuestra primera estancia en Shigatse fue muy rápida, y salimos de ella con una persona más en el coche, un chico de ascendencia taiwanesa pero residente en Japón, con unos modales y educación como pocos se han visto.

De camino a Shegar

Desde Shigatse, a gran velocidad por la famosa Autovía de la Amistad, se cruzan infinidad de nuevos paisajes, hasta llegar a Shegar , la población donde se pueden adquirir los billetes para entrar en el parque natural que alberga al gran Qomolangma (Everest). Gran parte del recorrido transcurre paralelo al Tsangpo (Brahmaputra), rio se pasa la localidad de Lhatse , donde paramos a comer la pesada carne de Yak en su forma más humilde, los momos, que son como bolas de pan con la carne dentro…realmente consistentes y pesados de comer. También pasamos sobre un puerto de 5000m de altura coronado, como la mayoría de las cumbres del Tibet, por una infinidad de adornos normalmente consistentes en banderas con rezos y textos religiosos. Ahí si que corría el aire , qué barbaridad.

En el camino, tuvimos, pero no ejecutamos, la oportunidad de desviarnos hacia Sakya , otra ciudad tibetana que dicen alberga dos curiosos monasterios y que conserva una autenticidad desconocida en otras ciudades de la región.

Llegamos a Shegar a media tarde y era demasiado arde para partir hacia el Everest con lo que tuvimos que pasar la tarde allí. Apenas, en temporada baja, la ciudad contaba con dos tiendas, dos hostales y el resto parecía despoblado. Tuvimos tiempo de darnos un paseo por la calle, que duró bastante poco por la fatiga acumulada, cenamos y dormimos en el hostal mejor del pueblo, que era uno de los peores de China. Entre los lujos de este hostal se contaban, habitaciones sin ducha o agua corriente , sin calentador que funcionara, con ventanas más finas que las láminas de pan de oro, y atentos, con un baño común no sólo para todos los huéspedes sino para todo el pueblo . Sí, habéis oído bien, para llegar al baño tenías que salir de la habitación cruzar el patio en plena oscuridad y a menos no sé cuantos grados bajo cero, para llegar a una cabina-letrina a la cual podía accederse fácilmente desde la calle principal del pueblo. Sin duda hay que llegar “evacuados” a ese lugar…

Una noche de poco dormir y de un poco de aburrimiento precederían a nuestro viaje hacia el Everest.

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domingo, agosto 05, 2007

El Lago Yamdrok Tso

El Lago Yamdrok Tso fue nuestra primera parada en el viaje de 4 días hasta el campamento basde del Everest (CBE o EBC en inglés). Está a unos 4500m de altitud y es un verdadero empacho para la vista. El mirador desde la cima del Kambala permite recrearse durante largo rato, tan largo como seas capaz de aguantar el viento frío y cortante que corre con fuerza.



No está demasiado lejos de Lhasa, unos kilómetros más lejos que el aeropuerto. y el camino se hace muy ameno ya que la carretera discurre por unos valles desérticos de ríos helados que son una maravilla, así es el Tibet.


Cuando se sube el puerto del Kambala y te asomas a ese mirador con la montaña Nojin Kangtsan de 7200m de altura de fondo y el maravilloso lago a dos colores, azul oscuro del agua y azul claro del hielo, te alegras de haber cogido esa excursión. Se puede pensar que es inaccesible, pero ahí están los tibetanos que viven del turismo con sus animales, yaks y cabras , dispuestos a darlo todo porque te subas al lomo del bicho. Como buenos turistas, nos hicimos unas fotitos con dichos animales. Después de aguantar lo que pudimos, seguimos nuestro camino por una carretera que camina paralela a la orilla del lago, y pese a estar relativamente pegados a la masa de agua, las vistas seguía siendo espectaculares…





La ruta a que lleva a Gyantse es una auténtica maravilla. Es cierto que el camino puede ser tedioso ya que en muchos tramos no está demasiado bien acondicionado, aunque bastante bien está para estar donde está. Se pasan pequeñas casas que parecen estar en medio de la nada, te preguntas una y otra vez como sobrevive la gente que vive en este terreno en condiciones tan extremas . Nuestro conductor no era un tío hablador y nuestro mandarín no era suficiente para preguntar y entender sus respuestas…así que no le sacamos demasiadas cosas. El caso es que la gente vive de sus yaks y sus cabras, agua hay y parece ser que en otras épocas del año pueden cultivar un cereal muy compacto y resistente que comen tanto animales como personas.











Se veían muchos niños que volvían del colegio andando, una vez le pedimos al conductor que se parara para recogerlos, pero esto no le hizo ninguna gracia y fue la única vez y no más que llevamos niños. Curioso es que cuando pasas con el coche, los niños se cuadran y te hacen un saludo militar a lo que el conductor negaba con la cabeza y les saludaba moviendo la mano para que los niños hicieran lo mismo, no necesita explicación. En algunos de los pueblos que se pasan ves una gran cantidad de casitas de estilo tibetano y a la salida del pueblo se ven barracones y edificios de estilo comunista (mazacotes de edificios) que creemos eran para albergar a los “colonos” y a los militares allí destinados.

Aparte de cierta miseria, pueblos y niños que recorren kilómetros a pie para ir al cole, los paisajes naturales no dejan de sucederse, picos inmensos nevados, glaciares, ríos completamente helados son parte de la escena. Para mí fue el mejor día del viaje.

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Cinco Días Lhasa- Everest

Está claro que una vez llegas a Lhasa y tienes unos cuantos días, conviene darse un paseo por la meseta tibetana y ver un poco más. En el Tibet todavía no se puede viajar con total libertad con lo que si quieres patearlo o más bien recorrerlo en coche, tienes que contratar excursiones. En esto gastábamos nuestro tiempo libre, en buscar las mejores opciones para viajar. Nosotros estuvimos ocho días y los primeros tres estuvimos en Lhasa, visitando monasterios etc, pero también planeando el viaje por la región. Si quieres que te salga más barato y en temporal baja, puede llevar algo de tiempo conseguir a la gente necesaria.

De entre los viajes que más triunfan están el recorrido de 4 ó 5 días Lhasa-Gyantse-Shigatse-Campo Base del Everest-Lhasa, pasando por el Lago Yamdrok tso , la ruta por las mismas ciudades hacia Nepal y la excursión de dos días al lago situado a más altitud del mundo, el Nam-tso

Nosotros elegimos el viaje de cuatro o cinco días: el alquiler del coche, nos enteramos el primer día, cuesta unos 3500 yuanes, 350€, para los cuatro o cinco días, da igual, es por kilómetros. Nos incluía sólo el alquiler del coche y el conductor, los alojamientos y demás van por nuestra cuenta…unos 10€ al día por persona, como mucho, para comer y dormir. Veréis que esta zona es más cara que otras de China en comparación con la calidad…el agua caliente puede brillar por su ausencia, el frío o los baños pueden dejar bastante que desear…y la regla de oro, ¡el regateo es lo primero! Obviamente si van 4 personas en vez de dos, pues mejor que mejor. Existen un par de oficinas oficiales donde se pueden contratar estos viajes, en la zona del Barkhor. Nosotros fuimos a uno de ellos primero y luego contactamos con un personaje misterioso de la calle que nos ofrecía un coche. El dueño del hostal también lo ofrecía. Digamos que, tras conversaciones con esta gente, olía bastante mal, un día decían un precio, otro decían otro, siempre intentando sacar el máximo y sin complejos por mentir, en fin, que lo mejor, en nuestra opinión y tras situaciones un poco desesperadas por no encontrar gente, fue ir a una oficina oficial.

¿Los permisos para viajar fuera de Lhasa? Como vieron que no teníamos tiempo para tramitarlos, se lo pasaron por el forro. En la época que estuvimos nosotros, no hacían falta, se arriesgan y punto y no había problemas.

Conseguir gente no debe ser muy difícil, nosotros tuvimos mala suerte la verdad y al final nos fuimos solos hasta medio camino, cuando incluimos a un nuevo amiguete taiwanés…Poner carteles en las oficinas oficiales unos días antes de viajar, en los hostales y albergues suele funcionar para encontrar compañeros de viaje. Lo único que hay que tener cuidado con algún cazaturistas que también ponen y leen los mensajes, se pasa de ellos y tan contentos. O quizás te puedas arriesgar y ahorrarte unos eurillos, pero creo que no merece la pena.

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El Monasterio de Drepung

El Monasterio de Drepung es el complejo de monasterios más grande del Tibet. Es realmente enorme y sólo está a unos 8km desde el Palacio de Potala. Nosotros fuimos en nuestro segundo día de viaje útil. No nos costó demasiado llegar y fue bastante divertido, cogimos un minibús que nos dejó a un par de kilómetros del monasterio, una vez allí podíamos andar o tomar un transporte peculiar . Éste consistía en un tractor con un remolque en el que los tibetanos se iban subiendo hasta completarlo y por el cual se pagaba un yuan. Así que ahí estábamos, con otros 10 peregrinos con todos sus bártulos para ir al monasterio. Sin duda fue curioso. Yo intenté hablar con uno de ellos, todos saben mandarín porque lo estudian en el cole, pero no me hice entender y acabé enseñándole los videos que habíamos hecho de los pandas en Chengdu . Parece que le gustaron bastante… Tras cinco minutillos de cuesta arriba y con un traqueteo poco relajante llegamos a la entrada del monasterio. No sabemos muy bien como lo hicimos pero conseguimos regatearles a los monjes la entrada para la visita, sin duda debían estar de buenas.

De nuevo lo que más impacta es el ambiente . Gran cantidad de monjes por todos los lados y gran cantidad de peregrinos a los que se añaden muchos sin hogar o incapacitados que vagabundean por los alrededores del santuario pidiendo limosna. También vimos una especie de comedor, al cual no nos atrevimos a pasar por la pinta era bastante chunga y mira que hemos entrado en sitios chungos…


Haciendo acopio de fuerzas por el calor y todavía no acostumbrados a la fatiga que te produce la altura, nos adentramos en el complejo. La arquitectura es igual que la del Palacio de Potala y sinceramente, tras una hora de visitar salas y patios con el mismo aspecto te cansas un poco. Nos llamó la atención la cantidad de animales que hay viviendo en el monasterio, podría ser caso de estudio el ecosistema que se han montado allí…manadas de perros, de ovejas, bandadas de cuervos y demás aves, cabritas, vamos, un poco de todo y paseando a sus anchas por el lugar. La manteca de Yak está por doquier y tiene un tufillo característico que tampoco es demasiado molesto…




Nos gustó mucho un invento que tenían para calentar las teteras aprovechando la energía del sol y muy sencillo de usar y fabricar. También hicimos un rato de la Kora, a la vuelta de la visita, la cual no acabamos porque nos perdimos en el laberinto de edificios con el mismo aspecto y muchos de los cuales estaban derruidos. La vuelta a casa también fue curiosa, nos montamos en un autobús que nos dejó cerca del hostal. Estaba hasta arriba, prácticamente había dos monjes tibetanos por asiento, fue divertido. La tarde la dedicamos a preparar y acabar nuestro viaje al Everest…




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sábado, agosto 04, 2007

El Palacio de Potala

El enigmático edificio, el símbolo del antiguo poder de los Dalai Lama, estaba ante nuestros ojos. Estábamos en el Tibet, muy lejos de casa dando las gracias por haber tenido la oportunidad de verlo, de estar ahí. Sin duda es espectacular, por lo diferente, lo grande y el significado que tiene. Construido sobre una colina para incrementar su potencial defensivo, el palacio se alza elegante en el centro de Lhasa, es el Potala.

Ya lo habíamos visto por el rabillo del ojo al llegar el día anterior, pero no por ello dejó de sorprendernos. Fuimos a visitarlo a mediodía, con bastante calor la verdad y todavía con el miedo a que la mezcla de factores pudiera acelerar o desencadenar el mal de altura. No había casi nadie, siendo marzo y costando lo que cuesta, tampoco había mucho compañero turista chino.

Entramos por la puerta principal en la que, además de un cartel con normas que dan miedín, se hacía un control de seguridad, la mujer tenía un guante de látex en la mano y nos dio cierto tabardillo, pero sólo era fachada, al final no pasó nada. Se entra a un gran patio en el que te marcan el camino en todo momento, no te dejan explorar casi nada.


Enseguida se llega a unas largas escaleras de piedra que te dejan en la entrada del palacio "blanco". La verdad es que es inmenso y los tramos de transición entre cámaras bastante humildes, sin mucha decoración.

Sin embargo a media visita, ya en la parte "roja" empiezan a aparecer cámaras con valiosísimos tesoros, entre ellos las excepcionales tumbas de los anteriores Dalai Lama, hechas con kilos y kilos de material precioso, jade, oro etc. En toda cámara hay un monje que la guarda, que te pide silencio, y cuida de la limpieza del suelo y de las vitrinas. En las paredes se observan infinidad de estatuas de buda, sus discípulos y otros seres pertenecientes a su religión, como los espítritus guerreros, que dan un pelín de miedo, también se pueden observar cajas de pan de oro que contienen pergaminos en los que se encuentra escrita en tibetano la historia y doctrina de la religión budista. También se pueden ver las estancias personales de los Dalai Lama Toda la parte que se ve roja o marrón está hecha de madera, de pequeños palillos agrupados


Se puede estar allí mucho tiempo, pero es necesario llevar algo de información o un guía para enterarte del significado de la multitud de símbolos que rodean este misterioso lugar para los occidentales.

Tras un par de horas de visita, se sale por la parte trasera del palacio. Las vistas en la parte superior del edificio y en la parte trasera dejan ver la belleza del lugar en el que se encuentra la ciudad. También desde allí se pueden ver a los peregrinos rezando e inclinándose o simplemente caminando en sentido horario la Korá, ataviados con sus trajes típicos, una especie de carraca que gira también en sentido horario y por supuesto, los termos con mantequilla de yak dentro para que esas velas que iluminan a sus dioses nunca se apaguen.


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El Templo de Jokhang

El Templo de Jokhang es el principal templo del Budismo Tibetano en Lhasa. Está situado a alrededor de kilómetro y medio del Palacio de Potala inmerso en el barrio con más actividad de la ciudad. Sin duda impresiona recorrer el camino que lleva al Templo. En su entrada principal hay una plaza en la que normalmente se establece un mercadillo en el que se pueden adquirir todo tipo de recuerdos, ropas o arte de la región, de hecho está lleno de tiendas que hacen referencia al arte Tibetano . Sin embargo, y con mucha diferencia lo que choca es el ambiente y la gente , más bien, los devotos y peregrinos que se asoman a uno de los lugares más sagrados de todo Tibet. Los más religiosos se arremolinan a la entrada del templo haciendo las postraciones y rezos tradicionales con gran fervor. La indumentaria de la gente y sus peinados, así como las pieles curtidas por el sol y el trabajo nos recordaban mucho a algunas tribus o etnias sudamericanas o incluso a los indios del lejano oeste.


El interior del Templo

No son ganas de repetirse, pero es igualmente impresionante. Cabía esperar un lugar fastuoso y lleno de decoración impoluta, pero no fue así. Nosotros llegamos por la mañana, cuando la mayoría de las capillas están abiertas, pero también a la misma hora en la que los peregrinos quieren entrar a verlo, con lo cual estaba hasta la bandera. Es una experiencia caminar alrededor de la sala principal (sin entrar) moviendo unos cilindros dorados que dicen llevan oraciones dentro y que se leen solas al girar. Pronto nos daríamos cuenta de que es un elemento muy común en los espacios religiosos. Después de dar esa vuelta te adentras, tras esperar una larga cola, en la capilla principal , donde todo el mundo quiere entrar saltándose dicha cola. No deja de impactar la visión de un lugar en penumbra sólo iluminada por las velas clavadas dentro de bidones con mantequilla de Yak . Cientos de peregrinos alimentando dichas velas con más mantequilla, pasando dinero por las figuras de los budas y rezando sin parar. La enorme sala con estandartes y estatuas, los oficiales del ejército chino poniendo orden, el ambientillo cargado con una mezcla de olores, unos santos y otros humanos, en fin, digno de ver, ¿y oler?.




Por cierto curioso es que sólo pagan los extranjeros por entrar, los demás no, incluso chinos en el mismo modo que nosotros, en plan turismo…la sensación no fue muy agradable al saberlo. Esto es generalizable al resto del Tibet, el trato con los extranjeros no es, digamos, cercano.

La Kora de Jokhang

Algo que se aprende nada más llegar es que todo lo que se mueve cerca de un templo, monasterio o vivienda tibetana, lo hace en el sentido horario . Por supuesto, la gente que va a l Templo y no entra, camina alrededor de él en el sentido de las agujas del reloj. Los peregrinos rezan en alto mientras andan, incluso algunos cantan. La calle que marca el sentido está repleta de tiendecitas y puestos de mercadillo. Sorprende también la cantidad de monjes que hay, siendo China lo que es en la actualidad. Éstos, no son como los de la tele o las películas, muchos no te miran con muy buena cara y no tienen pinta de simpáticos, quizás sea la intromisión que suponen los turistas, consecuencia directa de las políticas que se llevan a cabo por el Gobierno Comunista o quizás sea una leve impresión de alguien que ha pasado sólo 8 días en aquella tierra.



Sin más dilación, y sorprendentemente bajo un calor abrasador a 3700m de altura y todavía en invierno , nos dirigimos al palacio de Potala, la imagen internacional del Tíbet.

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viernes, agosto 03, 2007

Llegada a Lhasa y el Mal de Altura

Por fin estamos en Lhasa , la capital del lejano, misterioso y conflictivo Tibet , Xizang en mandarín. Invadido hace más de cincuenta años, se puede sentir un clima un pelín más hostil y una sensación de estado policial mucho más fuerte que en el resto de China, al menos esa fue nuestra impresión. Además los locales, los tibetanos medios, se ven muy diferentes a los chinos Han y en más de una ocasión vimos como los segundos trataban no demasiado bien a los primeros. Obviamente, no todo es negativo, al contrario, hay mucho que hacer, que ver y que disfrutar, es una provincia china pero todo es diferente salvo quizás en la capital, donde la influencia Han es más que notable .

El aeropuerto de Lhasa no está demasiado cerca, casi a 95 kilómetros de la capital. Sin embargo al aterrizar no piensas en eso, casi todo el mundo que no es de allí piensa un poco en el mal de altura , ya que la ciudad están a 3700m sobre el nivel del mar .

El mal de altura

Leímos todo lo que pudimos sobre esta enfermedad o fenómeno que puede aparecer o empieza a ocurrir a partir de los 3000m de altura. Cuando te hablan de ello, de las consecuencias de la falta de oxígeno, te piensas que vas a llegar a Lhasa y te va a costar respirar, como si estuvieses en la Luna. Nada más lejos, se respira de la misma forma y no te enteras de nada, de hecho comentan que los síntomas aparecen a las 24h de haber sobrepasado dicha altitud. Simplemente lo que ocurre es que tu cuerpo se adapta a diferentes condiciones de presión interna y externa y para afrontar estas variaciones se necesita estar hidratado , por eso recomiendan beber mucho agua y cero alcohol u otros agentes que retengan agua. Nosotros vivimos algunos de los síntomas cuando estuvimos en Yunnan , o eso creemos, ya que tuvimos algún pequeño mareo, dificultad para dormir, aunque la forma de aparición más clara es en forma de dolor de cabeza , que puede durar días. Si se empiezan a padecer los síntomas es fundamental no seguir subiendo y si no se mejora hay que descender como sea, para que el mal no desemboque en algo peor. Nosotros teníamos esto bastante claro y llevamos las recomendaciones de forma estricta… si el salto a gran altura se hace bruscamente, se recomienda descansar varios días sin hacer esfuerzos, ya que si que es cierto que te fatigas con facilidad y esto no ayuda a la adaptación del cuerpo. En la práctica y en el caso del Tibet, consideran suficiente un día de descanso si no estás constipado o con cualquier otro problema, que es lo que nosotros hicimos.

Del aeropuerto a Lhasa, anticipo de lo que viene

¿Cómo te imaginas el Tíbet? Después de embutirnos en el autobús lanzadera en el que varios mozos y mozas no permiten que hagas grandes esfuerzos y en el que hasta el pasillo estaba lleno de maletas, abordamos una carretera que transcurría paralela a un río lleno de aves de gran tamaño que serpentea a lo largo de una meseta desértica de color marrón claro , flanqueada por montañas de una altitud considerable pero que están completamente calvas y sorprendentemente para nosotros, sin un copito de nieve. Hay que tener en cuenta que fuimos a principios de Marzo , aún así, aquello era muy parecido a un desierto en el que hacía mucho frío. Yo personalmente no esperaba ese aspecto, pero no defrauda, es grandioso. La zona que rodea a Lhasa es muy parecida a la que acabo de describir. La ciudad tampoco es demasiado grande, unos doscientos mil habitantes y la estación de autobuses lanzadera al aeropuerto están situados a escasos metros del impresionante y monumental Palacio de Potala , la antigua morada del Dalai Lama , jefe espiritual del budismo tibetano, así que aunque no queríamos verlo para ir más tranquilamente otro día, lo vimos y vimos también a la gente que lo rodeaba y lo veneraba

Los taxis en Lhasa cuestan 10 yuanes vayas donde vayas, nosotros cogimos uno a para ir a un hostal que habíamos visto en Chengdu en una tarjeta, y recorrimos en total 100 metros, jejeje, vaya timillo. Con cierto canguelo por hacer demasiado esfuerzo con los macutos a cuestas, llegamos al Hostal dentro de una calle en obras a la que no pudo acceder el taxi… cogimos nuestra habitación doble con baño por 70 yuanes y nos quedamos esperando a que el día pasara y a planear las visitas en la ciudad y sus alrededores…

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jueves, agosto 02, 2007

El Gran Buda de Leshan

Leshan , una ciudad de la provincia de Sichuan , alberga la estatua de un buda sedente más grande de la Tierra . Mide alrededor de setenta metros y está excavada en la tierra de un acantilado en la confluencia de dos ríos.

Al tener sólo dos días en Sichuan, decidimos ver los pandas de Chengdu y el buda de Leshan aunque esta provincia tiene una belleza natural impresionante en los mas de quince parques naturales. Nos montamos en un autobús desde Chengdu pronto por la mañana y la verdad que ese día no era nuestro mejor día ya que estábamos extenuados de la búsqueda de los permisos para volar a Lhasa. Tardamos alrededor de una hora y media o dos y llegamos a una estación que estaba cerca del centro de la ciudad de Leshan . La verdad que la ciudad no es demasiado grande y se llega a los sitios con facilidad, de hecho nos encaramamos a un taxista de estos que dan pedales , pero que al rato te das cuenta de que va con una especie de motorcillo encubierto... es que en uno de los repechos ni Indurain podría...


Nuestra guía nos daba varias posibilidades para ir a ver al buda... véase en motora por el río (lo que hacen todos los turistas) , en taxi hasta el parque natural o en un ferry que te deja en una isla de enfrente desde la que se ve el buda. Nosotros elegimos esta última opción, el ferry cuesta un yuan :) y el pateo por la isla es gratis. Obviamente no te subes en las orejas del buda de siete metros, pero lo ves con nitidez y se puede apreciar perfectamente su tamaño. La verdad que estábamos un poco cansados y no quisimos hacer todo el tramo a pie por los distintos templos y puentes que hay en la islas aledañas al acantilado en el que se encuentra el buda. Quizás a estas alturas de la película, era un poco más de lo mismo.



Despues del ferry, nos dimos un paseo por el puerto y por las callejas de Leshan, buscando un sitio para comer. Está lleno de sitios donde solo se come de Hot Pot ,la olla de agua hirviendo picante a la que se añaden los ingredientes que pides a la carta: tofu, cordero, lechuga , casi cualquier cosa viva o semi-viva . Nosotros buscábamos algo un poco más solido, como arroz y por supuesto la parte innovadora de pedir un plato típico de la zona.

El cocinero traicionado por las apariencias:

En el restaurante que comimos, uno de estos de la calle lleno de cucarachas , solo tenían la carta en chino y nosotros , por supuesto, le hablamos en chino desde el primer momento, ya sea por práctica o por caer bien o lo que sea... cuando le pedimos la cuenta, nos dio un precio exagerado , 40 yuanes (jajajajaja, ahora nos reímos con los precios) para los dos platos que habíamos tomado. Total, que le pedimos la carta de nuevo para contrastar y obviamente no teníamos ni idea de que habíamos pedido... pero claro, eso el cabroncete no lo sabía , así que con carta en mano le volvimos a preguntar con cara de enfado, ¿cuanto cuesta? el camarero, contrariado nos dijo que eran 20 yuanes en total... si hubiera sido un pelín rápido nos la hubiera colado, pero esta vez no le funcionó. La verdad es que es difícil zafarse de los mini timos , cuando hay cartas en inglés suelen tener los precios subidos un 15 o un 20%, sobre todo el los lugares mas turísticos...y en los lugares menos turísticos en los que han corrido la voz de que los guiris tienen dinero, pues a veces lo intentan elevar.

El anciano de los retratos:

Después de comer, nos planteamos subirnos a la chepa del buda de tropecientos metros , pero no caló la idea. Anduvimos un poco más por el paseo de la rivera del río , lleno de mosquitos por cierto, y llegamos a un parquecito donde nos encontramos un anciano que hacía retratos a los chinos que por alli pasaban. Al acercarnos vimos que costaba 10 yuanes el retrato y decidimos lanzarnos ya ante el corrillo de curiosos que se había formado alrededor nuestra: un chow . El señor, claramente, había perdido facultades visuales y aparte era sordo como una tapia . Tenía un pequeño personajillo, su pinche, que se comunicaba con el dándole unas voces al oído que se oían desde Chengdu.... el resultado del dibujo lamentable , la experiencia con los curiososos y el viejete, impagable.




No nos cobró , lo único que quería era que una de las fotos que nos hicimos se la regaláramos, con lo cual, y como somos buena gente, nos fuimos corriendo, ya era la hora del autobús de vuelta, a una tienda de fotos a revelarla rápidamente desde la cámara digital....no nos daba tiempo así que se la dimos a un señor de la calle para que se la diera, se ofreció el a llevársela ya que había estado donde el corrillo... en fin suponemos que seria una buena publicidad para su negocio . Inolvidable :)

La llegada a Chengdu sin problemas, y ya en el albergue nos fuimos directos a por los permisos que ya estaban tramitados... ¡en 24 horas!

Al día siguiente partiríamos a Lhasa...la capital de una región muy especial...

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miércoles, julio 25, 2007

Los Pandas de Chengdu

DaXiongMao , el grande oso gato, es el protagonista sin excepción en la ciudad de Chengdu . El Panda es un animal adorado en China y es en esta región del país donde se concentran los mayores esfuerzos por su recuperación. Las necesidades de engullir gran cantidad de bambú en condiciones muy específicas, las enfermedades parasitarias y la acción del hombre son sus principales amenazas.

En libertad, ver un panda es casi tan fácil como ver un lince ibérico. Si se quiere ver uno, hay que visitar uno de los pocos zoos del mundo que los tienen, como Hong Kong, Viena y bueno, ahora España tras la visita de los Reyes, entre otros. Pero la cosa cambia en la capital de Sichuan donde se encuentra el Centro para la investigación y conservación del panda gigante.

Nosotros fuimos, como es casi obligado si los quieres ver moviéndose, a las 8.30 de la mañana . Fuimos en taxi, que nos salió a unos 4€ y la entrada otros 3€, lo comento porque es la mejor forma de ir, las excursiones suelen ser más caras…La razón de ir por la mañana es clara. A esas horas comen, entre las nueve y las diez, y el resto del día se echan la siesta . Tuvimos suerte, porque prácticamente vimos 24 pandas, es decir que ya al final casi te aburres de verlos.

El parque es muy sencillo, no tiene pérdida. Tiene un pequeño cine, un museo-exposición, y caminos que llevan a las áreas donde están los pandas. En total hay cinco o seis y nos las vimos todas claro, no son demasiado grandes. Todo está lleno de bambú , cultivado para alimentar a los osos.


Primero vimos a los peques , son una verdadera monería, torpones, frágiles y graciosos, no te puedes ir sin verlos. Luego pasamos a ver a las mamis pandas , una de ellas es la que se vió junto a la Reina tomando bambú, al igual que ella había opción de hacerse una foto una de las pandas gigantes. Más tarde pasamos, o más bien lo intentamos, a la enfermería , donde están los recién nacidos, la época más crítica de su existencia.

Dando otro paseo nos encontramos con los semi-adultos , que ya estaban un poco dormidos y finalmente tras una espera de veinte minutos, vimos el proceso de alimentación de los adultos , una duchita y luego a comer bambú, una forma de arrasar con ello que te deja asombrado y con el que comprendes por qué tienen a dos pueblos enteros con su población dedicada al cultivo del bambú para la reserva.



Después del atracón, visitamos a los olvidados o “segundo plato”, los pandas rojos , que no están tan en peligro y que son menos famosos. Cuando ya todos estaban durmiendo, fuimos al museo y a ver el vídeo que te narra la vida del panda, sus problemas y la situación del centro.

A la una de la tarde habíamos vuelto de sobra al hostal y esa tarde fue maldita, pero necesaria.

Los permisos del Tíbet

A un día y medio de irnos, no habíamos sacado los permisos, ni sabíamos con certeza si se necesitaban. Éste es un tema realmente confuso, y poca gente conoce la normativa exacta ya que son tantos los rumores de que se necesita o no se necesita que te vuelves loco. Además es cierto que cambia según los acontecimientos, con lo que según la época las posibilidades cambian. Cansados de rumores, en el hostal de Beijing nos dijeron que no se necesitaban, decidimos hacer una investigación llamando al aeropuerto de Chengdu, a dos agencia de viajes, entre ellas CITS, a la embajada China en España, a los hostales y las personas que nos encontrábamos. Tras varias horas (y días anteriores) llegamos a la conclusión de que era imprescindible, al menos para coger un avión a Lhasa desde Chengdu . Desde el Hostal, el Mix Hostel, contactamos con 3 agencias y fue la tercera la que en un día nos comentó que se podían tramitar, al precio de 35€ por permiso . Así que los encargamos y nos fuimos a ver Chengdu.


Tuvimos poco tiempo para disfrutarla, pero lo hicimos lo mejor que pudimos. Caminamos desde el Hostal al centro y nos quedamos un rato largo en la plaza principal, en la que hay una gran estatua de Mao, en frente de un llamativo complejo de fuentes. Tomamos algo de cenar y nos volvimos al Hostal a descansar, la tarde había sido muy rompe nervios…

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Lijiang, hasta siempre.

En estas breves líneas describo nuestra despedida de la preciosa ciudad de Lijiang. Nuestro avión era por la tarde, así que nos tomamos el día con calma. Estuvimos pensando en ir a Baisha , una famosa población cerca de Lijiang , pero estábamos cansados y preferíamos echar un último vistazo al núcleo de la ciudad vieja .

También dedicamos un tiempo a pasear por la zona nueva para ver si era parecida a otras ciudades chinas y para qué nos vamos a engañar, como gotas de agua…Encontramos la estación de autobús para ir al aeropuerto y medio hicimos el planning del día.

Paseamos por la parte sur de la ciudad, vimos unas exposiciones de fotos de un tal Joseph Rock , un explorador de principios del siglo veinte, rodeamos la Mansión de la Familia Mu y paseamos, asistiendo a una jubilosa salida de niños del cole, hasta la plaza del mercado viejo



Nos dimos un homenaje a la hora de la comida, cogimos la Loli y nos pusimos a pedir platos de la escuela del Oeste , y algún plato de la escuela del Sur, ya que estando al suroeste te queda algo de duda. El resultado : “Carne con aspecto de pez”, “Col china con carne”, y nuestro mítico revuelto de Huevos y Tomate… casi lo de siempre…


Llegada a Chengdu

La llegada fue vista y no vista, estos pequeños aeropuertos chinos están bastante bien organizados y se cogen las maletas casi enseguida. Nos unimos a la típica melé para comprar billetes del autobús lanzadera a la ciudad y en la histeria colectiva compré tres billetes en vez de dos…Al llegar a la ciudad, no sabíamos donde nos dejaría el autobús, cogimos un taxi al hostal en el que íbamos a hospedarnos: El Mix Hostel , del que se encuentran tarjetas en muchos de los hostales de jóvenes de otras ciudades de china.

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miércoles, julio 18, 2007

La Garganta del Salto del Tigre, el regreso.

El 4 de Marzo regresamos a Lijiang desde la garganta, no sin antes recorrer unos paisajes como pocos han visto estos humildes ojos. Senderos de infarto, pruebas de valor, y unos contrastes de un río azul verdoso con las escarpadas montañas blancas nos han dejado un recuerdo que perdurará mucho tiempo.

Desde Tina´s parte un sendero hacia la garganta, elaborado por una familia durante tres años y por el uso del cual hay que pagar un pequeño peaje. Un desayuno de "sándwich Naxi", una tosta de pan sin fermentar que se enrolla sobre una mezcla de tomate y ternera, nos dio las energías para afrontar el segundo día.

La bajada a la garganta

Bajar no cuesta demasiado, salvo en los últimos tramos en los que los precipicios empiezan a aparecer. Poco esfuerzo físico y un poco más psicológico. Si no que se lo cuenten a Sam nuestro compi inglés de batallas que iba "amarrao" a las paredes como si la sensación de dejar el contacto con el muro le fuera a lanzar al vacío . Tras una bajada de alrededor de cuarenta minutos se llega a la orilla del río donde la fuerza del agua te hace sentir insignificante. Desde allí se puede atisbar lo que va a ser la subida…

Precipicio Salto del TigreBajada al Yangtse
Tiger Leaping Gorge
Garganta Salto del Tigre
Sendero horadado en la piedra

Un buen resumen del camino de subida. En algunos tramos, el ancho del sendero era de unos cuarenta centímetros. No pasaría nada si no fuera porque a la derecha teníamos una caída cada vez mayor según dejábamos atrás los recodos. Caída a pico de la que te separaba una vallita, en algunos momentos a la altura de la rodilla, formada por clavos de grosor medio clavados en la piedra y unidos por un cable también metálico, al que te agarrabas como si fuera oro. Pronto llegaríamos al punto medio del camino, en el que se deja el sendero de piedra, pero para ello había que pasar una pequeña prueba .

Yunnan, high cliffs in YangtseDesfiladero de Piedra Yunnan
Límite vertical, la escalera.

La habíamos visto desde abajo, y no daba buena espina. Además el serpa no lleva arneses , o eso o los lleva metidos en los zapatos, por ejemplo. Tenía unos 25 metros más o menos y al menos parecía bien sujeta a la pared. Me lancé a la escalada el primero sin mirar atrás y más que agarrado iba empotrado en los escalones . Las vistas, impresionantes, por lo menos para Raquel, que no sufre ningún tipo de vértigo. No hablemos de Sam, más blanco que la nieve, consiguió llegar a la cima sin resuello y desencajado…sin mirarnos siguió subiendo…esto de la altura te hace vivir otras sensaciones y si escribes sobre ello, pues las cuentas. Una persona normal iría con la boca abierta por la maravilla natural . Miraras donde miraras había algo excepcional…


El resto de la garganta

Llegamos a Tina´s un poco cansados por la subida y la descarga de adrenalina. Nos recibieron las chicas de la posada con una matanza de gallinas en la calle…un pelín desagradable. Nos tomamos un té calentito , como siempre, en la terracita que da a la garganta, hicimos el petate y tomamos un coche para salir de nuevo a un ancho valle. Os dejamos un par de fotos del lugar, digno de un documental del Nacional Geographic.





Daju, tras cruzar el río

Otro pequeño paseo, que en esos momentos no parecía pequeño, nos dejó en un ensanche del río y sin acantilados en la que se había instalado un humilde servicio de ferry . Hasta ese sitio era precioso. Subiendo de nuevo una de las colinas aterrizamos en Daju , un pueblín en el que tomamos el almuerzo. No tiene precio pedir coliflor (Hua Cai, vegetal-flor en Chino) y que la buena mujer se meta en el huerto a recolectar los brotes tiernos del susodicho vegetal. Nosotros la ayudamos a que en vez de coger los brotes proyecto de coliflor metiera un tanto por ciento de coliflor tal y como la conocemos nosotros. Unos fideos picantes y un poco de carne completaron el menú.



La montaña de Jade y sus paisajes

La vuelta a Lijiang , ya sin caminatas de ningún tipo, pasa por uno de los accesos a la Montaña, el cual decidimos no visitar, se veía bien desde lejos y nos asustaba un poco el mal de altura ya que llegas a un parque que queda a unos 4200 metros .

Aún así hicimos bastantes paradas en el camino para echar vistazos al valle. Más tarde llegamos a otro parque en el que se podía disfrutar de los Yaks y de un artificial tramo de un afluente del Yangzi. Una vez en Lijiang, una peli en el hostal y cena de pinchitos para asimilar lo recorrido.



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La Garganta del Salto del Tigre, el paseo sin fin.

En este post encontraréis nuestro primer día en nuestra ruta a través de la famosa Garganta del Salto del Tigre , uno de los lugares que en nuestra opinión es de los más ricos naturalmente. Esta garganta formada por los años por el río Yangzi , se encuentra en un valle al pie de la imponente Yulong XueShan de 5500m de altitud. Los contrastes son magníficos y las vistas de infarto.

Nosotros contratamos una excursión de dos días ya que se dice que no es un lugar para ir de broma o sin guía. No son infrecuentes los accidentes, sobre todo en la época lluviosa en la que los senderos pueden desaparecer en algunos tramos o incluso se llegó a hablar de asaltos de diversa índole, de los que serán verdad la cuarta parte. Queríamos ir por nuestra cuenta, pero ante los sucesivos consejos de guías de viaje y hosteleros decidimos ir organizados. A las 7.50 de la mañana estábamos con nuestros macutos en la agencia y, más que nada, para evitar cualquier tipo de timo o escaqueo nos hicimos unas fotos del recorrido. No sabíamos lo que nos esperaba, en todos los sentidos. Aquí os dejamos un pantallazo de nuestra excursión.El precio, 48€ por persona, incluía el coche con conductor y al que nosotros llamamos el "sherpa", el guía vaya, el alojamiento y alguna comida.

Excursión a la garganta del tigreMapa Garganta del Salto del Tigre

Nuestra primera parada fue un lago que vimos de lejos, la verdad que el valle se veía lejano pero precioso , una vez tomada la foto nos metimos de nuevo en el coche. El tiempo no era del todo maravilloso y temíamos porque se tornara nublado y nos chafara las vistas. La segunda parada fue el Primer Meandro del Río Yangzi , que se advierte mejor desde lo alto de la colina en vez desde el mercadillo en el que nosotros hicimos la parada técnica. Finalmente arribamos a la población o punto de partida del Trekking, QiaoTou . En la época del año que fuimos nosotros no había ni un alma, así que mejor.

Primer Meandro YangziValle de Yunnan
Raquel y el Sherpa
Qiaotou
De Qiaotou al sendero de las 24 curvas

Dejamos el coche en Qiaotou y nos preparamos para el trekking. Ya empezamos a ver las cualidades de nuestro guía: un auténtico fondista, un tío que iba prácticamente corriendo por los sinuosos senderos del valle. Cuando levantábamos la cabeza atisbábamos su camisa naranja en la lejanía, muchas veces la única referencia para saber por dónde iba el camino o que bifurcación tomar. Más que un guía, era una boya . Pero no éramos sólo tres, un inglés, Sam , que llevaba 4 meses de viaje por Asia, se había apuntado a la excursión. Con más pánico que yo a las alturas y una forma física lamentable, dudamos si lo pasó bien. Si nosotros íbamos retrasados respecto al serpa, éste casi ni avanzaba, prácticamente infartado desde el minuto tres. Un par de veces nos quedamos esperándole aún a riesgo de perder la referencia del naranjito. En fin, esto son cosas menores. Cada tres minutos nos parábamos a mirar dónde estábamos: en el auténtico quinto pino pero un impresionante quinto pino .


Después de unas tres horas de andar por el valle y descansar brevemente en el pueblo de Nuoyu , el camino se empezaba a empinar seriamente, hasta el punto de sólo mirarte a los pies durante casi una hora. El camino de las 24 curvas no puede tener mejor nombre, de ciento ochenta grados y cada cual con más pendiente, llegamos al pico realmente reventados.


Precipicios, cascadas y senderos infinitos.

Después de almorzar algo tras la paliza y comprar agua a precio de ruina, exagerando claro, emprendimos de nuevo el viaje. Esta vez el escenario cambió ligeramente. Estábamos unos mil metros por encima del curso del río y los precipicios empezaron a aflorar en los recodos del camino. La vista del río, impresionante. En una de los tramos tuvimos que cruzar una cascada que ya habíamos visto desde lejos. Desde luego la situación de carrera seguía igual. El serpa había demostrado que ganó por goleada y de Sam hacía tiempo que no sabíamos de él. El último tramo del trekking, hasta la posada en la que nos alojaríamos fue la más “cansina”, una fina bajada pero interminable. No podíamos más. Al llegar a Tina´s estábamos destrozados, los tobillos, pasando por los gemelos y los muslos, hasta las abdominales, hombros, mochila e incluso las ideas estaban cansadas. Un merecido descanso nos esperaba o más bien no quedaba más remedio que descansar pues al día siguiente bajaríamos a la garganta propiamente dicha.

Fueron exactamente OCHO horas de caminata en la que recorrimos 22km por un camino que ni siquiera las cabras querían coger.

Garganta Salto del TigreGarganta Salto del Tigre

Garganta Salto del Tigre
Garganta Salto del Tigre

Me vuelvo loco con las fotos de este sitio. Fue una maravilla. Si queréis ver más:
Yunnan, naturaleza desbordante.

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